Vivir Presente. Aquí y Ahora

Vivir Presente. Aquí y Ahora

“Cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa dondequiera que estés. Si no te sientes cómodo en el ahora, te sentirás incómodo dondequiera que vayas” Eckhart Tolle

Si observamos aquellos momentos de nuestra vida en los que nos sentimos plenos y felices nos daremos cuenta de que son momentos en los que estamos plenamente presentes. Cuando contemplamos una puesta de sol, compartimos con un buen amigo o nos sumergimos en nuestra lectura favorita, toda nuestra atención está ahí, en ese instante.

Entonces… ¿qué nos impide mantenernos presentes?

Nuestra  mente  tiende a divagar entre el pasado y  el futuro con mucha facilidad. Tendemos a ilusionarnos  con proyectos que están por llegar sin permitirnos disfrutar el camino que lleva a conseguirlos, y nos quedamos llorando por lo que ya pasó o bien anhelando  sensaciones de un tiempo anterior que ya no existe.

Nos quedamos lamentándonos de  lo que pasó cuando hemos vivido experiencias que no hemos sido capaces de integrar. No es suficiente comprender desde la cabeza lo que pasó, o  aceptarlo desde el razonamiento, para quedarnos en paz es necesario que nuestro corazón diga SI  a lo que vivimos y para ello debemos permitirnos SENTIR y digerir las emociones que lleva asociada toda experiencia. Si algo nos dolió o nos enfadó es necesario elaborar el duelo para que la experiencia pase a formar parte de nuestra historia de vida y podamos cerrarla y volver a mirar hacia delante.

De igual manera si lo que nos mantiene atados al pasado es la idealización de una relación o de un momento vital también es necesario poder verlo en su justa medida para poder seguir hacia delante.

Continuar enganchado al pasado nos impide vivir en el presente. Es como un ordenador,  a  veces hay que formatear y dejar espacio para lo que realmente importa: EL AQUÍ Y EL AHORA.

Para poder decir adiós tenemos que resolver esos asuntos pendientes y así  continuar caminando. Muchas veces encontramos  la forma de hacerlo nosotros solos pero otras veces necesitaremos la ayuda de un terapeuta que nos facilite el proceso. Puedes leer nuestro artículo  Para qué hacer terapia.

El pasado está ahí,  nos sirve para colocarnos en una línea cronológica de crecimiento personal. Integrar, decir SÍ,  tomar el aprendizaje, y ampliar nuestra capacidad de estar en el presente.

¿Cómo podemos ejercitarnos en estar cada vez más presentes?

Un gran ejercicio es instalar en nuestra vida, como un hábito diario, una práctica de respiración consciente. Podemos hacerla en cualquier lugar, simplemente pararnos varias veces al día, para respirar conscientemente, repitiendo “inspiro, espiro”, puede suponer un gran cambio.

Al respirar conscientemente, sabemos que lo que nos repite nuestra mente es una película del pasado o del futuro y recordarlo desactiva su poder y nos permite tomar distancia. Tomar distancia es el primer paso para aterrizar en el presente, recuperar el poder personal y redecidir adónde llevar nuestra vida.

“La práctica de la respiración consciente puede parecer simple, pero el efecto es grande. Al centrarnos en nuestra inspiración, liberamos el pasado, liberamos el futuro. Habitamos la respiración con todo nuestro ser” Tchich Nath Hahn

Ser consciente de la respiración, aterrizar en el aquí y ahora, es imprescindible para poder darnos cuenta de qué está sucediendo en nuestro mundo interno. Darnos cuenta de cuáles son los pensamientos, las emociones, los estados internos que nos acompañan y nos arrastran, apartándonos del aquí y ahora, es necesario para poder transformar aquello que necesitemos  y vivir cada vez más en paz con nosotros mismos y con nuestra vida.

Habitar el momento presente es el camino para abrirnos a nuestra intuición, a esa inteligencia más grande que nos acompaña y que sólo podemos escuchar desde el silencio interno.

Mercè Perarnau. Terapeuta humanista y sistémica. Profesora de yoga.

 

 

 

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